miércoles, 12 de abril de 2017

Versiculos Biblicos de aliento para las misiones


Les comparto estos hermosos versiculos de aliento para cualqueira que sirva al Señor en las misiones, quiero animarles a seguir adelante recordandoles que la obra que ustedes hacen no es en vano, que el Señor recompensará a cada uno segun su obra, y que llevar el mensaje de la cruz es la tarea mas importante del cristiano, oramos por ustedes para que le Señor les supla sus necesidades, para que les abra puertas y les dé la fortaleza que necesita, asi como también oramos para que su labor no sea en vano sino que lleve mucho fruto.














lunes, 10 de abril de 2017

Versiculos sobre la famlia

Cree en el Señor y tu familia será sañva.
Hechos 16:31 

Educa a tus hijos en la palabra del Señor 
Proverbios 6:6-7

Amar a tu hermano dá testimonio de tu amor por Dios.
1 Juan 4:20

Aconsenseja a tus hijos con la palabra de Dios,
Dios castiga al que ama
Proverbios 3:11-12

Mantener las familias unidas honra al Señor.
1 Corintios 1:10

Glorifica a Dios conviviendo en familia.
Salmos 133:1

Dios esta con los que se acuerdan de sus 
preceptos y con sus hijos.
Salmos 103:17-18

sábado, 18 de marzo de 2017



A juzgar por el lugar tan prominente que Dios le ha dado a la música, tanto en Su creación como en Su Palabra, tal parece que tenemos razones suficientes para suponer que Dios ama la música. Él no solo llenó Su creación de ella, sino que dio al hombre una capacidad sorprendente de producir música y de crear música. De hecho, la voz humana sigue siendo el instrumento musical más versátil que existe. Alguien dijo al respecto “que Dios ha organizado maravillosamente la voz humana hasta el punto que, en la garganta y los pulmones hay catorce músculos directos que pueden emitir hasta dieciséis mil sonidos diferentes, y además hay otros treinta indirectos, los cuales se ha calculado que pueden emitir más de ciento setenta y tres millones de sonidos”.

Dios te dio la capacidad de cantar, porque Él quiere que le alabemos cantando. Él se deleita cuando Su pueblo le canta. Pero no meramente por un deleite estético, sino porque en ese canto reflejamos Su imagen en nosotros, proclamamos Su gloria y nos relacionamos con Él en una dimensión más plena de amor y comunión íntima.

Esa tendencia que el hombre tiene a expresar sus emociones a través del canto, no es más que un reflejo de la imagen y semejanza de Dios en nosotros. Nuestro Dios no solo creó la música, sino que Él se revela a Sí mismo en Su Palabra como un Ser que expresa sus emociones, cantando. Dice en Sof. 3:17: “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Otra traducción puede ser: “… se regocijará por ti con cantos de júbilo”.

Nuestro Dios canta, y nosotros, como criaturas creadas a Su imagen y como hombres y mujeres redimidos para la alabanza de la gloria de Su gracia (Ef. 1:6, 12, 14), debemos dar expresión a nuestros sentimientos religiosos a través del canto. Dios pide de nosotros que le amemos con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas; es decir, con todas nuestras facultades como hombres. Y el canto es un vehículo a través del cual podemos manifestar una dimensión de ese amor y confianza en Dios, que difícilmente puede ser expresado con la misma intensidad a través de la prosa.

Aquí entra en juego el tema de la llenura del Espíritu. ¿Cuál es la obra que hace el Espíritu de Dios en nuestros corazones para traernos eficazmente a Cristo en arrepentimiento y fe? Iluminar nuestro entendimiento para comprender en una forma salvadora las grandes verdades del evangelio y transformar nuestros corazones para responder apropiadamente. No se trata de un mero entendimiento intelectual del contenido de ciertas doctrinas, sino de una certeza inconmovible en la realidad de lo que esas doctrinas enseñan.

Nosotros sabemos que el Dios que hizo los cielos y la tierra, nos escogió desde antes de la fundación del mundo para hacernos partícipes de la salvación que es en Cristo Jesús. Nosotros sabemos que en Él todos nuestros pecados fueron perdonados y que por Su pura gracia se nos ha concedido el don de la vida eterna. Nosotros sabemos que nuestro Dios es fiel, inmutable, todopoderoso, perfecto en justicia, en amor y en santidad, y que ha hecho un pacto con Su pueblo de no volverse atrás de hacernos bien. También sabemos que fuimos librados de la condenación del infierno y que tenemos en Cristo una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para nosotros.

El Espíritu Santo no solo nos ha hecho entender estas verdades, sino que también las hace reales en nuestra mente, en nuestros afectos y en nuestra voluntad. Y eso es lo que hace que el creyente lleno del Espíritu cante. Ningún ser humano en este mundo tiene más razones objetivas para cantar que el hijo de Dios, porque nadie ha sido hecho partícipe de realidades más gloriosas, realidades que difícilmente podrán ser expresadas en toda su dimensión únicamente a través de nuestro hablar.

¿Saben por qué Dios se deleita cuando Sus hijos le alaban cantando? Porque ese canto es una manifestación tangible de esa obra del Espíritu en nuestro ser interior, implantando en nosotros aquellas verdades que Él quiere que nosotros conozcamos y creamos. El canto del creyente es una respuesta de fe a la revelación divina. Es por eso que el cristiano puede cantar alabanzas a Dios, aún cuando se encuentra en medio de situaciones difíciles. Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y encarcelados en Filipos, dice en Hch. 16:25 que “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios”.

Por más terribles que sean nuestras circunstancias, Dios sigue sentado en Su trono; Él sigue siendo sabio, bueno, misericordioso, amante y fiel. Y cuando un creyente eleva su voz en alabanza, independientemente de las dificultades que tenga a su alrededor, está proclamando su confianza inquebrantable en el Dios de su salvación. Entonces, ¿por qué cantamos? Porque Dios quiere que le cantemos, porque Él se deleita en nuestro canto, a pesar de que Él conoce nuestras debilidades, y sabe que muchas veces tenemos que luchar contra nosotros mismos para cantar de corazón y no como un mero ejercicio de labios.

Hay una diferencia abismal entre el hipócrita que se conforma con su adoración externa, y el creyente que está en el campo de batalla trayendo una y otra vez sus pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo. Algún día todos los creyentes tributaremos a Dios una alabanza perfecta, pero eso será cuando estemos en Su presencia, libres por completo de la actividad del pecado en nuestras vidas. Mientras tanto, podemos y debemos seguir trayendo nuestros sacrificios de alabanza, sabiendo que esos sacrificios espirituales son aceptables a Dios por medio de Jesucristo, como dice en 1P. 2:4.

La sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado, también purifica nuestras alabanzas para que suban como olor fragante delante de Dios y sean un deleite para Su corazón Paterno. Pablo no dice en Ef. 5 que los creyentes llenos del Espíritu que tienen buena voz, son los que deben alabar al Señor con Salmos, con himnos y cánticos espirituales. Allí dice simplemente que una de las manifestaciones visibles del control del Espíritu en nuestras vidas, es que cantemos alabanzas.

Alguien puede preguntar: “¿Y qué de Col. 3:16? Porque allí dice que debemos cantar con gracia”. Sí, pero eso no se refiere a la gracia que algunos tienen de cantar bien. De lo que Pablo está hablando allí es de la operación de la gracia de Dios en nuestros corazones. Todos los que han sido salvados por gracia, por esa misma gracia ahora pueden cantar alabanzas a Dios.

Cantemos, entonces, porque no hay que tener la voz de Plácido Domingo para deleitar los oídos de Dios. Todo lo que se requiere es un corazón creyente y una garganta dispuesta para dar a Dios la gloria debida a Su nombre.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Dia de acción de Gracias

Esta Fiesta se celebra principallmente en Estados Unidos de America y Canada, auque ya algunos paises latinos la han adptado.

En Estados Unidos, la tradición moderna del día de Acción de Gracias tiene sus orígenes en el año 1621, en una celebración en Plymouth, en el actual estado de Massachusetts. También existen evidencias de que los exploradores españoles en Texas realizaron celebraciones en el continente con anterioridad en 1598, y fiestas de agradecimiento en la colonia de Virginia. La fiesta en 1621 se celebró en agradecimiento por una buena cosecha. En los años posteriores, la tradición continuó con los líderes civiles tales como el gobernador William Bradford, quien planeó celebrar el día y ayudar en 1623. Dado que al principio la colonia de Plymouth no tenía suficiente comida para alimentar a la mitad de los 102 colonos, los nativos de la tribu Wampanoag ayudaron a los peregrinos dándoles semillas y enseñándoles a pescar. La práctica de llevar a cabo un festival de la cosecha como éste no se volvió una tradición regular en Nueva Inglaterra hasta finales de la década de 1660.

Según el historiador Jeremy Bangs, director del Leiden American Pilgrim Museum, los peregrinos pudieron haberse inspirado en los servicios anuales de Acción de Gracias por el alivio del asedio de Leiden en 1574, cuando vivían en Leiden.

Esta fiesta se celebra con una gran cena y un servicio de acción de gracias a Dios por las bendicones recibidas en este año.

La biblia enseña que debemos dar gracias a Dios en todo y por todo, y hacer un servicio especial de acción de gracias es lo menos que podemos hacer para agradecer al Señor por todo lo que el nos da dia a  dia. Traer una ofrenda especial y algo para compartir con los hermanos es una gran bendición, Aunque decidas pasarlo en familia, no olvides darle gracias a Dios de una manera especial.

Aqui les dejo algunos versiculos de la palabra que nos exortan en dar gracias.